divendres, 19 de juliol de 2013

Badalona: populismo de derecha en la ciudad invertebrada

| 12 Abril 2013 - 12:04 h.

Badalona, es una ciudad fabril y que en su día fue uno de los referentes del movimiento obrero en Catalunya, que tuvo un potente movimiento social y político de izquierdas, y ciudad en la que se fundó la primera Asociación de Vecinos de España. La Badalona del PSUC, la que, como otras ciudades del cinturón rojo de Barcelona, parecía eternamente destinada a ser bastión de las izquierdas, está hoy gobernada por un representante de la derecha extrema del PP y, lo que es peor, por el político que esta normalizando e institucionalizando la xenofobia en España. Esa Badalona en donde, no hace mucho tiempo, la alcaldía se disputaba mano a mano entre el PSC e ICV, es hoy la primera plaza del PP en Catalunya y laboratorio del populismo xenófobo de derechas.
Pese a que los progresistas y militantes de izquierdas de la ciudad todavía estamos asombrados, hay que empezar a salir de la estupefacción, del análisis de urgencia que justifica la victoria del PP como un hecho coyuntural propiciado por unas buenas campañas de marketing. Una victoria que ha situado a un xenófobo -deberá declarar próximamente en los juzgados acusado de incitación al odio racial- en primera línea de los medios de comunicación. Por eso ha llegado el momento de empezar a analizar errores propios de la izquierda en la ciudad. Badalona la ganó el PP porque la izquierda la fue perdiendo poco a poco desde 1979.  Una victoria que ha de ser un toque de atención para las fuerzas de izquierdas catalanas en todo el área metropolitana. En Madrid la izquierda también pensó en su día que las primeras victorias del PP eran coyunturales y no fue así; la derecha llegó para quedarse. Si analizamos las causas de la pérdida de Badalona con rigor y autocrítica, todavía podemos evitar que se repita en el área Metropolitana de Barcelona.
Desde el año 2003, con la llegada de la izquierda a la Generalitat, en Badalona se invirtió como nunca en infraestructuras y en programas socio-educativos en los barrios. Sería tedioso enumerar estas inversiones, pero baste un ejemplo para el lector que no conozca nuestra ciudad: la llegada del Metro a los barrios más poblados. ¿Alguien versado en política municipal puede creer que un gobierno local pueda perder las elecciones meses después de inaugurar las primeras paradas de Metro en Llefià y La Salut, barrios que suman más de 60.000 personas? En Badalona pasó en 2011, y en esos barrios el PP fue la fuerza más votada.
Badalona es hoy paradigma de los problemas del mundo globalizado. Ciudad desestructurada con divisiones profundas entre centro y periferia y las periferias entre sí, invertebrada tanto física como socialmente, dirigida por una élite política originaria del centro de la ciudad y tantas veces desconectada del palpitar de los barrios, altos porcentajes de inmigración, 'barraquismo' vertical, ciudad donde el mito del ascensor social pujolista brilló por su ausencia, una ciudad donde la inseguridad sobre el futuro ha atrapado a la generación más numerosa, la del baby-boom, con un déficit escolar de los más altos de Catalunya y con un alto porcentaje de autónomos que indica la precariedad no sólo laboral sino vital de buena parte de la población.
Cuando durante años Xavier Garcia Albiol, que no procede del centro urbano, con un físico que le ayuda para destacar y muchos medios disponibles, paseaba su verbo popular y populista por los barrios de la ciudad; cuando estaba en todos los conflictos, muchas veces provocados por sus propias huestes, la izquierda del PSC gestionaba desde los despachos del centro administrativo y la izquierda de ICV, en ese momento en la oposición, estaba instalada en la comodidad del discurso ideológico y la nota de prensa como toda acción política. Sin ver, ni unos ni otros, que la ciudad había cambiado, que los hijos de los viejos votantes de izquierdas quiebran la fidelidad venida por un sentimiento de pertenencia de clase, que los viejos movimientos vecinales ya no representaban las demandas populares. Todos, izquierda social y política, estábamos institucionalizados mientras en la calle se gestaba el populismo de derecha al que menospreciábamos pensando que jamás ganaría las elecciones. Para algo era Badalona, la nuestra, la roja. Hoy, sin embargo, azul.
Una Badalona azul gracias a la complicidad de CiU, que facilitó el acceso a la alcaldía de Xavier García Albiol después de las elecciones de 2011, y que hace fracasar una posible moción de censura al insistir en su pretensión de que un imputado por corrupción en el caso ADIGSA ocupe la primera tenencia de Alcaldía. En ICV lo tenemos claro, ni por activa ni por pasiva queremos que la derecha extrema gobierne nuestra ciudad,  pero exigimos la máxima claridad en medidas que devuelvan el prestigio perdido a la política, y una de ellas es apartar por completo a los imputados por corrupción de las instituciones. La pretensión de CiU de gobernar con un imputado al frente ha roto, de momento, las expectativas de un cambio de gobierno antes de 2015. Por ello, desde la izquierda debemos poner ya las luces largas e iniciar un trabajo en las calle de acción política y acompañamiento a los que más sufren la crisis para evitar que la derecha vuelva a ser hegemónica en la ciudad.
Hay que recuperar la calle, el contacto directo con los ciudadanos más allá de instrumentos de participación formales. Entender, haciendo un ejercicio de empatía, lo que supone la llegada masiva de inmigración a barrios que ya tenían enormes problemas estructurales y sociales. Comprender que aún existen barracas aunque sean disfrazadas de edificio. Escuchar y hablar de los problemas reales, de las becas de comedor, de cómo distribuir la inmigración en los centros educativos, de cómo generar otra vez economía productiva en la ciudad. Hacer compatible el despacho del Ayuntamiento y la recuperación de la calle, haciendo también desde los partidos acción social, y creando redes de solidaridad mutua y de emergencia para paliar los efectos de la crisis. No solo con inversiones y fiestas ganaremos las elecciones. La victoria del PP fue cognitiva, trabajando poco a poco un cambio social que le llevó al cambio político. O lo hacemos nosotros o lo seguirán haciendo ellos, y el azul no solo será ya el color de nuestro hermoso mar.
Àlex Mañas Ballesté es concejal de ICV-EUiA en Badalona y portavoz de ICV-EUiA-EPM en la Diputación de Barcelona. 

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